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El Alfil es un teatro de difícil clasificación. Actualmente se encuentra a mitad de camino entre lo que podríamos denominar “comercial” y “alternativo”. En cualquier caso es una sala singular con una azarosa historia en la última década del siglo XX. Su existencia peligró a principio de 1993 cuando el entonces concejal de Distrito Centro Ángel Matanzo ordenó el cierre. Aunque alegó incumplimiento de normativa municipal y denuncias de los vecinos del edificio en cuyos bajos se localiza, los sectores teatrales achacaron la orden a la caricatura que se hacía de su persona en el espectáculo “La menina desnuda: cabaret portátil”, que se representaba en el momento de la clausura. Afortunadamente ésta fue temporal. Pero tres años más tarde volvió a pasar por momentos delicados, cuando se dictó una orden judicial de desahucio ante las deudas acumuladas por la empresa. La situación se aclaró, parece que definitivamente, al asumir su gestión el grupo de teatro “Yllana” en 1996. Hasta la fecha sigue abierto y ha conseguido captar, con su programación arriesgada y, fundamentalmente, humorística un sector del público caracterizado por su juventud. En las últimas temporadas, además de la programación regular, acoge anualmente un Festival Internacional de Teatro de Humor. No es la primera vez que acoge festivales escénicos ya que en los años setenta fue escenario para el Festival Internacional de Teatro Independiente. La Compañía Morgan, encabezada por el director Ángel García Moreno, realizó allí la mayor parte de sus producciones, relativamente vanguardistas para lo que imperaba en los teatros madrileños al comenzar la Transición Política. |
El actual Teatro Alfil es una sala con más de medio siglo de historia.
En sus primeros años fue cine de sesión matinal, donde los universitarios y aficionados veían el habitual programa doble de los cincuenta, y todo tipo de exhibiciones cinematográficas. En los setenta se convirtió en la sala de teatro y cabaret. A partir de los años ochenta y debido a su situación estratégica en el madrileño barrio de Malasaña se convirtió también en un lugar emblemático dentro de la "movida", donde se pudieron escuchar algunos de los mejores conciertos de la época, e incluso se llegaron a grabar algunos discos. En la primera mitad de los noventa, se centra más en una producción puramente teatral, que la prensa dio en llamar de contenido social. En 1996 la compañía Yllana se hace cargo de su gestión buscando para este teatro una línea programación de espectáculos humor y de corte transgresor, haciendo de este espacio un lugar de confluencia de artistas que muestran nuevas y arriesgadas propuestas y de grandes figuras nacionales e internacionales, poco habituales en panorama teatral español. |