Yllana
Joseph O'Curneen
Rosa Arroyo
María Crespo
Paco Martín
Daniel Espinosa
Raúl Gómez
Luis Quesada
Gliset Domínguez
Susana Esteban

Arroyo y de Coca
Gestión:
Dirección:
Comunicación:
Administración:
Contabilidad:
Oficina Técnica:
Mantenimiento:
Jefe de sala:
Aux. de sala:
Taquillera:
Diseņo Web:

El Alfil es un teatro de difícil clasificación. Actualmente se encuentra a mitad de camino entre lo que podríamos denominar “comercial” y “alternativo”.

En cualquier caso es una sala singular con una azarosa historia en la última década del siglo XX. Su existencia peligró a principio de 1993 cuando el entonces concejal de Distrito Centro Ángel Matanzo ordenó el cierre. Aunque alegó incumplimiento de normativa municipal y denuncias de los vecinos del edificio en cuyos bajos se localiza, los sectores teatrales achacaron la orden a la caricatura que se hacía de su persona en el espectáculo “La menina desnuda: cabaret portátil”, que se representaba en el momento de la clausura. Afortunadamente ésta fue temporal. Pero tres años más tarde volvió a pasar por momentos delicados, cuando se dictó una orden judicial de desahucio ante las deudas acumuladas por la empresa. La situación se aclaró, parece que definitivamente, al asumir su gestión el grupo de teatro “Yllana” en 1996. Hasta la fecha sigue abierto y ha conseguido captar, con su programación arriesgada y, fundamentalmente, humorística un sector del público caracterizado por su juventud. En las últimas temporadas, además de la programación regular, acoge anualmente un Festival Internacional de Teatro de Humor. No es la primera vez que acoge festivales escénicos ya que en los años setenta fue escenario para el Festival Internacional de Teatro Independiente. La Compañía Morgan, encabezada por el director Ángel García Moreno, realizó allí la mayor parte de sus producciones, relativamente vanguardistas para lo que imperaba en los teatros madrileños al comenzar la Transición Política.
El Teatro Alfil era inicialmente un cine casi en ruinas en 1970. El recinto ocupa los bajos de un edificio de viviendas enclavado en el chaflán de las calles Pez y Madera. La mayor parte de las localidades se sitúan en el patio de butacas, donde se habilitó una barra de bar operativa antes de las representaciones. En el piso superior se localiza el control técnico y un par de filas de butacas para el público. El escenario es de reducidas dimensiones y carece de “peine” por lo que no permite montar escenografías aparatosas. Antes de la mencionada entrada en la gestión de “Yllana”, se utilizaba también como sala de conciertos, en programación nocturna, y como café. Esta actividad provocó durante muchos meses las protestas de los vecinos que habitan los pisos superiores. Por motivos de seguridad tuvieron que reponerse butacas fijas que sustituyeran a las sillas de la etapa de sala musical. La sala está totalmente pintada de negro y no tiene ningún elemento decorativo destacable. Eso sí: los espectadores gozan de completa visibilidad desde cualquier localidad y los artistas trabajan con sensación de cercanía hacia el público.
Entre los espectáculos ofrecidos en esta pequeña sala se encuentran: “El realquilado” (1975), “Historia de unos cuantos” (1975), "Coqueluche"(1977), "Los emigrados"(1977), "Kitú" (1977), “Las planchadoras” (1978), “Rematadamente locos” (1979), “Ana...en la urbe se muere uno de risa” (1979), “Los consensos medievales” (1981), "El bebé furioso" (1983), “Danny y Roberta” (1988), “Noches de amor efímero” (1990), “No hay camino al paraíso, nena” (1992), “Trampa para pájaros” (1992), "Con las tripas vacías" (1993), “El color de agosto” (1993), “Glub-glub” (1996), “Bronte” (1996), “Solo los peces muertos siguen el curso del río”(1999), “Hipo” (1999), “Los monólogos de la vagina (2000), “¡Que pelo más guay!” (2002) y “Nouvelle reciclage” (2003)
Este teatro, a lo largo de su historia, se ha distinguido por su apertura a los autores contemporáneos, preferentemente españoles. En su escenario han estrado, entre otros dramaturgos, Gil Albors, Martínez Mediero, Jesús Cracio, Paloma Pedrero, Romero Esteo, Alonso de Santos, Rodríguez Méndez, Germán Bueno o Albert Vidal.

El actual Teatro Alfil es una sala con más de medio siglo de historia.
En sus primeros años fue cine de sesión matinal, donde los universitarios y aficionados veían el habitual programa doble de los cincuenta, y todo tipo de exhibiciones cinematográficas.

En los setenta se convirtió en la sala de teatro y cabaret.

A partir de los años ochenta y debido a su situación estratégica en el madrileño barrio de Malasaña se convirtió también en un lugar emblemático dentro de la "movida", donde se pudieron escuchar algunos de los mejores conciertos de la época, e incluso se llegaron a grabar algunos discos.

En la primera mitad de los noventa, se centra más en una producción puramente teatral, que la prensa dio en llamar de contenido social.

En 1996 la compañía Yllana se hace cargo de su gestión buscando para este teatro una línea programación de espectáculos humor y de corte transgresor, haciendo de este espacio un lugar de confluencia de artistas que muestran nuevas y arriesgadas propuestas y de grandes figuras nacionales e internacionales, poco habituales en panorama teatral español.