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| EL PAIS.COM MADRID CRÍTICA: TEATRO El cabaré político de Leo Bassi ¿Qué fue de las utopías? ¿Hay algo en nuestra línea de horizonte actual, aparte de conseguir el último chisme tecnológico, viajar al lugar de moda y pagar la hipoteca? "Claro que sí, hablemos de ello", dice Leo Bassi en un espectáculo donde reivindica los valores primigenios de la izquierda, arremete contra los neocons y diagnostica el fin del capitalismo financiero. En Utopía, el cómico sale a escena con la cabeza dentro de una caja, avergonzado por comenzar el preestreno del martes impuntualmente; le da un repasito a la rocambolesca actualidad económica y esboza una tesis: el tsunami de la I Guerra Mundial se desató con intención de hundir las utopías internacionalistas. Aquella matanza generó una humanidad descreída. La crisis actual, confía, alumbrará una sociedad nueva. En Utopía hay buenos momentos de cabaré político, otros más propios de un mitin, intermedios circenses ágiles y un bonito colofón rojo y naïf. Bassi tiene una energía inagotable: eso es lo que empuja su discurso, y lo que engancha, aunque a este espectáculo todavía le quede mucho por pulir para estar al nivel de 12 de septiembre y de La revelación. El público joven del preestreno pareció simpatizar mayoritariamente con su línea editorial. EL PERIODICO.COM CULTURA Leo Bassi abraza la teoría del caos • El bufón aspira a que ‘Utopía’ sea una semilla para despertar la conciencia de la gente de izquierdas. GEMMA TRAMULLAS BARCELONA Al abuelo de Leo Bassi le sacaron a rastras del circo y le obligaron a luchar contra los alemanes. Durante un alto el fuego, aquel payaso del Gran Circo Toscano se quitó la gorra militar y se paseó entre las trincheras con un perro en la cabeza. Fue el gesto más cuerdo en aquel grotesco panorama de muerte. Un siglo después, Bassi reivindica en Utopía el gesto de su abuelo y sigue empleando la risa como antídoto contra el conformismo, como «arma de construcción masiva», en palabras de otro gran payaso, Jango Edwards. Se puede estar más o menos de acuerdo con las ideas políticas de Bassi, con su reverencial respeto a los ideales de la Ilustración y a los ideales de la izquierda cuando aún era izquierda, pero hay que sacarse el sombrero ante los que, a estas alturas, aún intentan despertar las conciencias. «El día que un poema valga más que un Ferrari, se habrá realizado la utopía», dice. En la primera parte de Utopía, Bassi cose un largo speech sobre la caída de la banda (¡perdón!, la banca) Lehman Brothers y la incapacidad de la izquierda para proponer una alternativa ante la peor crisis del capitalismo global. El guión, a ratos improvisado, tiene momentos brillantes. Luego se mete con los pijos que juegan al golf, con el libro Cartas a un joven español de Aznar y finalmente se desnuda para ofrecer «el culo» con tal de que se haga la revolución. Para llegar a ella, Bassi ha dejado atrás Mayo del 68 y se ha apuntado a la teoría del caos. Con el tiempo, un pequeño gesto, como el aleteo de una mariposa (o ponerse un perro en la cabeza o hacer un espectáculo como Utopía), puede desencadenar grandes cambios, una revolución. |
| Como el Fénix que renace de sus cenizas, la palabra Utopía ha vuelto a nuestro léxico político después de décadas de ostracismo. En el corto lapso de tiempo de una noche electoral, la victoria de Obama ha cambiado radicalmente el clima político rompiendo la negatividad que amenazaba la visión del futuro. Este hecho, imprevisible cuando comencé a pensar en mi nuevo espectáculo, crea un marco sorprendente e inmejorable para apreciar la fuerza de los argumentos de la más ambiciosa de mis obras: ¡UTOPÍA!, que trata, con alegría, de la verdadera historia del Progreso y del Futuro. Sin embargo, mi acierto en la elección del tema no es solo atribuible al fluir de la suerte. Estoy convencido que el trabajo fundamental de cualquier artista es saber escuchar los deseos profundos de una sociedad y utilizar esta energía como material de base de sus creaciones. Axial, ante el pesimismo ambiental que reinaba en el mundo ya desde hace años y que seguramente es la causa de la crisis económica, percibía en la juventud un inmenso potencial de cambio y de esperanza totalmente desaprovechado. Es para ellos que he creado ¡UTOPÍA! En La Revelación, mi obra precedente, criticaba el papel de la Iglesia Católica en la sociedad, y lo hice antes de que las polémica sobre el EpC y la laicidad reintrodujera este asunto en la realidad política, por cierto. Esta vez, estaba decidido con ¡UTOPÍA! a castigar a todos los partidos de Izquierda por su falta de pasión a la hora de defender sus ideales. Pero el resultado final después de un largo camino de reflexiones se ha matizado y la obra resulta más compleja y al mismo tiempo hasta más divertida de lo previsto. |