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La Vanguardia
Con sólo un elenco de 7 artistas, la fusión de percusión y baile que recrea entre el público y este magnífico elenco hace que el espectáculo sea una pieza única que hasta las obras más magistrales podrán envidiar. El diálogo es sencillo, pero son momentos de improvisación donde se ganan al público. La fusión de tres danzas, que sólo a un magistral genio se le podía ocurrir.
EL MUNDO
04/11/2008 nº: 6896
MARID
COTE VILLAR
De Preciados al teatro Profesionales salidos de las calles estrenan 'Hermanos de baile' en el Arenal
Ludovico Hombravella estudió en la escuela de Cristina Rota, y claqué y jazz en la de Carmen Senra. Formó parte de la compañía de Rafael Amargo y ha impartido clases en distintas academias. Pero le conocerán, sobre todo, por haberles amenizado el paseo por la calle de Preciados, el Rastro o las terrazas de verano. Hasta hace un año se ganaba la vida bailando en las calles de Madrid, pasando la gorra. Ahora lo hace subido en el escenario del Teatro Arenal, donde le pueden ver en Hermanos de baile.
Se trata de un espectáculo montado por el bailarín flamenco Raúl Ortega. En un escenario sencillo se recrea una plaza, un parque de cualquier ciudad, donde los artistas callejeros se hacen un hueco a base de desafíos y retos continuos. En pocos metros cuadrados, con la sola ayuda de un cajón flamenco, tres estilos de danza (claqué, hip hop y flamenco) se alternan intentando demostrar al resto que se merecen más que nadie las monedas que tira el público.
Durante cinco semanas el boca a boca ha conseguido llenar la platea en Barcelona y esperan que el mismo fenómeno suceda en Madrid. Los escépticos han de saber que no hay fusión. Las tres parejas de baile defienden la esencia de su estilo «durante el 98% del tiempo».
«Conocí a fondo el claqué en Nueva York», explicó ayer a los medios Raúl Ortega, «y me pareció increíble, al igual que el hip hop. De ahí salió la idea de montar este espectáculo, que es una hermandad de estilos, no una fusión».
Ortega sale a bailar con Kelian Jiménez; Héctor Hope y Guillete Vidal-Ribas se ocupan del hip hop, y Rubén Sánchez y Hombravella abordan el claqué. «Todos pensamos que lo nuestro es lo mejor, pero al ver lo que el resto hace nos quedamos bastante impresionados», explica Hope.
Esa impresión es la que están buscando también en el público. El aficionado al break dance se llevará de propina un buen rato de flamenco, algo que, por prejuicios, probablemente jamás haría voluntariamente.
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