la nevera, el cuchillo y el mechero

 
COMPAÑÍA FERROVIARIA
Autor/a

Carlos Bernal

Director/a Paco Macià / Carlos Bernal
Actores y
actrices

David García Coll/ Miguel Ángel Cárceles, Eloísa M. Azorín, Gema Galiana y Vicente Rodado

Duración 90 minutos
Producción Compañía Ferroviaria
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Sinopsis:
 
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www.ferroviaria.net

Una comedia negra en la que el dedo de un padre difunto salva a una familia de parados. Del 14 de enero al 7 de febrero
Horario: Jueves y viernes 20:30 hs. Sábados 18:30 y 20:30 hs. Domingos 18:30.
Precio: 18 €
Oferta: Sábado 18:30h. 15€

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ARTEZ
30 Julio 2009
La obra cuenta con la coproducción de la Compañía Ferroviaria y del integrante de Yllana, Fidel Fernández
Tras haber estrenado en septiembre del pasado año junto a la compañía Cienfuegos Danza el espectáculo multidisciplinar de teatro, danza, música, canto e imágenes denominado ‘La intrusa’, la Compañía Ferroviaria estrena una nueva creación denominada La nevera, el cuchillo y el mechero que se introduce de lleno “en un género como el de la comedia negra”, según señala Paco Macià que, en esta ocasión comparte la dirección del espectáculo con Carlos Bernal, miembro de la compañía Teatro de los Sentidos y que es, además, el autor de la pieza. El texto escrito por Bernal se inspira en un suceso real dado a conocer por diferentes medios de comunicación y que hacía referencia a una familia que utilizaba el dedo que habían amputado al padre muerto para cobrar un subsidio que les permitía sobrevivir.
Ese hecho verídico llevó a Bernal a escribir “una hilarante pieza que es, al mismo tiempo, un reflejo muy claro de lo que es la naturaleza humana”, según la describe Macià que destaca además el hecho de que el espectáculo es, en realidad, “una obra de texto que está muy bien hilada por lo que se sigue muy claramente y en la que lo interesante para el espectador radica en qué es lo que se puede hace con el texto”. Por esa razón Bernal presentó el texto tanto a Ferroviaria como a la compañía Yllana, con el convencimiento de que la pieza resulta, al mismo tiempo, cercana pero algo diferente al trabajo que desarrollan habitualmente ambas compañías. De hecho, “Yllana también apoya de alguna manera este proyecto ya que cuenta con la participación como coproductor del integrante de esa compañía, Fidel Fernández”, apunta Macià.

De ultratumba
La nevera, el cuchillo y el mechero es una obra que presenta a una familia de parados que consigue ‘acomodarse’ y sobrevivir en una gran ciudad, engañando al ministerio. “Todos ellos viven a cuenta de la pensión del padre que no sabía ni leer ni escribir y que para firmar utilizaba su huella dactilar. Una vez que el padre muere, y para poder seguir subsistiendo, no les queda otro remedio que profanar el cadáver, cortarle el dedo y conservarlo en la nevera y, cada mes, hacen el rito de descongelar el dedo para poder seguir firmando con él el impreso del subsidio”, apunta Macià.
Esa actuación de los familiares del muerto, sin embargo, impide al finado entrar en la eternidad porque no está ‘completo’ y cuatro años después el anciano padre regresa de ultratumba e intenta, durante el mes que le ha sido concedido, poner orden en este asunto y recuperar lo que es suyo.
Los intentos del padre, sin embargo, tropiezan con los intereses de sus familiares y uno de los hijos roba el dedo para llevarse el ‘botín’ y para disfrutarlo en exclusiva junto con su nuevo amor. Cual Caín celoso, el hermano mayo le persigue y mata para que le devuelva lo que él considera suyo, aunque el codiciado objeto de la profanación terminará en el estomago de un perro policía. El fantasma del padre no consigue arreglar nada en la tierra y a la desgracia de haber sido testigo del fratricidio y la muerte de uno de sus hijos se suma el que le sea prohibida la vuelta al reino de los muertos, aunque hace ya tiempo que no pertenece al de los vivos.

Autor contemporáneo
Con este espectáculo que tras un pase previo en Cabezo de Torres se estrena en Molina de Segura y que en verano se exhibirá en el Teatro Alfil madrileño del que es propietario la compañía Yllana, Ferroviaria persevera en su política de incorporar a su repertorio obras de autores contemporáneos e incidir en su labor creativa en la combinación de diferentes disciplinas artísticas. Con ello pretenden generar un teatro global, rico en matices y expresividad, así como en la colaboración de creadores ajenos a la compañía que amplían la perspectiva de sus espectáculos y que permiten enriquecerse tanto a los actores como a la dirección. Este método de trabajo que “me viene de la danza, de compartir la experiencia creativa, y que no se ha dado en el teatro”, se plasma en esta ocasión en la participación de Fidel Fernández como coproductor o en las aportaciones en la dirección de Bernal que ha incorporado características de la compañía Teatro de los Sentidos relativas, por ejemplo, al trabajo sobre el uso del tiempo, así como a los de la vista y del olfato. Macià especifica que esas características “se materializan, por ejemplo, en el tiempo real en el que vive la familia o en la escena del muerto que vuelve a la tierra a recuperar su dedo” así como en escenas “como la que se fríen un par de huevos, y que consiste en freírlos realmente para que se perciba el olor en la sala. No se trata de forzar situaciones pero sí que queremos incluir dejes que casen con la dramaturgia”.
La puesta en escena también recurre a otros elementos con la finalidad de conseguir que lo visible y lo invisible se manifiesten de una manera mágica, no sólo con la luz, sino que para ello recurren a la magia, a la percepción, a lo visual o a los equívocos. Además de utilizar recursos habituales en cualquier producción teatral como la labor que realizan los iluminadores y los escenógrafos, la compañía cuenta en esta ocasión con recursos habituales de los magos en sus números de apariciones y desapariciones, tales como espejos refractarios que ubican a una persona en un lugar diferente al que se encuentra.
En el caso concreto de La nevera, el cuchillo y el mechero, Macià destaca el interés que les generó “una historia que nos atrajo por negra, por esperpéntica y por valle-inclaniana. Es, en definitiva, un disparate y para nosotros resultaba muy interesante la dualidad entre comicidad y acidez, así como el hecho de estar inspirada en una historia tan real como lo podría ser la escena del ataúd de ‘Luces de Bohemia’ que puede ser tan verídica que llega al hiperrealismo”.

Joseba Gorostiza
En la gran ciudad, una familia de parados consigue "acomodarse" y vivir, engañando al ministerio, mediante la profanación del cadáver del padre muerto.
Cuatro años después, el anciano padre regresa de ultratumba e intenta, en un mes que le ha sido concedido, poner orden en este asunto y recuperar lo suyo. por su parte, uno de los dos hermanos traiciona la familia y se lleva el "botín", para disfrutarlo solo con su nuevo amor. El otro, el mayor, cual Caín celoso y ofendido lo persigue y lo mata para que le devuelva lo que él considera suyo. Pero es al estomago de un perro policía a donde va a parar el codiciado objeto de la profanación.
El fantasma del padre no consigue arreglar nada en la tierra y a la desgracia de haber sido testigo del fratricidio y la muerte de su hijo "Abel", se suma el que le sea prohibida la vuelta al reino de los muertos, aunque hace ya tiempo que no pertenece al de los vivos.
En la casa familiar, donde antes vivieran el marido, el suegro y el cuñado, solo quedan, solas, dos mujeres y el amor y la desgracia que las une: una madre y una niña. Y en las galaxias, sin tiempo y sin espacio, eterna y errante el alma del padre.