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| EL MUNDO A LA ÚLTIMA. EL RINCÓN DE... Ricardo Castella CÓMICO. Protagoniza el musical "Cómico bueno, cómico muerto" en el Teatro Alfil DIANA ARRASTIA De una aproximación al dicho 'Tuno bueno, tuno muerto' ha nacido el título de su espectáculo. «Nos parece que 'Cómico bueno, cómico muerto' es más amplio, porque engloba lo anterior, los tunos nos parecen bastante cómicos. Lo que quiere decir la expresión es que no hay cómicos buenos y que, cuando mejor están, es cuando ya no están», se explica Ricardo Castella. Guionista, monologuista y presentador de televisión, ha abandonado la soledad del 'stand-up', a la que ha dedicado más de 10 años, para subirse al escenario en compañía. «El espectáculo contiene monólogos, así que Juan Diego Martín y yo no estamos todo el rato juntos, pero compartimos bastante el escenario. A veces pienso 'con lo a gusto que estaba yo solo.'». C'ómico bueno, cómico muerto' -desde el 5 de noviembre en el Teatro Alfil- plantea una reflexión chalada sobre la sacrificada vida de quienes viven del talento de otros. «Pensamos que los cómicos que copian merecen la muerte». ¿Algún nombre propio en la función? «Se habla de alguien que está viviendo de lo que otros crean, asegurándose de que nunca le van a denunciar.». El misterio está servido. De coordinador de guiones y presentador en Paramount Comedy a analista político en 'Noche Hache' (Cuatro) y contertulio en 'Tal cual lo contamos' (Antena 3). «Me senté en el sofá del corazón. ¿Qué será lo siguiente? Me da miedo pensarlo. El teatro es el lugar en el que más natural me siento, pero me quiero comprar un barco, así que volver a televisión estaría bien». Después de cuatro años revisando los monólogos de aspirantes a cómicos que llegaban a Paramount Comedy, Ricardo Castella confiesa un vicio: «Si un día no me veo dos o tres horas de monólogos, no estoy bien. Tengo un rincón donde guardo un montón de cintas que veo de vez en cuando, porque me ayudan a inspirarme, pero quiero desmentir que muchas de las cosas que yo hago estén cogidas de otros cómicos, porque no es verdad». Pero la estantería donde aglutina los vídeos le delata. Y esta vez sí hay nombres propios. Frente a la prueba del delito y una mesa de ordenador, surgen algunas fotografías de cine antiguas y un piano «que utilizo en el espectáculo, siempre entre cajas y en los descansos». Pocos libros y pocos DVD. «Mi madre siempre le decía a mi padre 'hay que tirar libros' y se me ha debido de quedar grabado». Sobre un corcho color malva, una diana hecha a partir de una foto de Ángel Martín y un 'post-it' con una frase. «Es la última broma que he escrito para un monólogo: 'A mí me gustaría morirme durmiendo como mi padre y no gritando como sus pasajeros'» |
| Juan Diego Martín y Ricardo Castella protagonizan este musical de pequeño formato y grandes risas. Llevaban más de 10 años haciendo monólogos. No vamos a decir que estaban ya hasta las narices, pero sí lo vamos a pensar. Así que, amantes de las emociones fuertes, decidieron crear un espectáculo de monólogos que tuviera monólogos... pero que también tuviera algo más. Con un plus de riesgo. Y se les ha ido la mano muchísimo. Durante más de una hora, Juan Diego Martín y Ricardo Castella hacen monólogos, bailan, tocan y cantan en directo como si supieran, demostrando una poca-vergüenza que nunca antes se había visto sobre un escenario. “Cómico Bueno, Cómico Muerto” plantea una reflexión chalada sobre la vida tan sacrificada que llevan los que viven del talento de otros. También es una reflexión sobre el talento en general y, como la música y las voces son en directo, en particular, una reflexión sobre la falta de talento. “Cómico Bueno, Cómico Muerto” forma parte del perverso plan de Juan Diego Martín y Ricardo Castella: conquistar Broadway con un musical español. Les va a salir bien fijo. |