BROKERS
YLLANA
Autor/a Yllana
Director/a David Ottone
Actores/
Actrices
Fidel Fernández, Antonio Pagudo, Antonio De La Fuente y Luis Cao
Duración 85min
Producción Yllana
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Sinopsis:
 
La prensa ha dicho...
 
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www.yllana.com

Los protagonistas de BROKERS son cuatro tiburones de los negocios que persiguen el éxito en la era del furor consumista. El lujo, la fama, el poder, el narcisismo y el status son sus tics culturales. ¡Volverá el 15 de septiembre!
Horario: De miércoles a viernes 20:00h.
Sábado 18:00h y 20:00h.

Precio: 22 €
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El Mundo
Jueves, 25 de febrero de 2010
Javier Villán/Madrid

No puede tenerse un sentido de la oportunidad más exacto del que Yllana demuestra en Brokers; o la buena suerte de un azar más o menos predecible. El azar, a veces, tiene algo de matemática poética, de coincidencia que pareciera premeditada. Justo en los días en que la bolsa se desploma y el caos financiero amenaza con sacar al mundo de sus quicios, el genio de Yllana se toma a chacota el mundo del dinero: sus estupideces, su corrupción, su implacable mordedura.
Un broker es un tiburón de las finanzas cuyo único objetivo es la riqueza, el poder del dinero. Y los cuatro ejecutivos de Brokers, son obviamente cuatro tiburones ridiculizados por el poder de la sátira y la carcajada; y parecen imbéciles. Aunque entre caricatura y caricatura no dejen de aparecer algunas transfiguraciones críticas. Pero lo esencial de Brokers no es hacer reflexionar sobre un mundo en crisis; lo sustancial es hacer reír.
Fiel a sus raíces
Las canalladas de un sistema expoliador pueden reducirse a un cuento de ejecutivos ociosos y cachondos, depredadores de guanto blanco. El genio de Yllana, aquel torrente de inteligencia, se mantiene intacto en el gran formato: más complejos, más artificiosos, más tecnificados, pero fiel a sus raíces: el lenguaje gestual, la onomatopeya, el mimo. Los vimos Muuu..., en 666, en los mejores Sketches de Monty Python, por ejemplo. Y ahora los vemos en Brokers, ondeando la bandera del dólar, mientras deja con el culo al aire a esos brokers que entre drogas, whisky, partidas de padel y otros divertimentos cierran y abre negocios, especulan, triunfan.
Uno viaja a Tíbet para remediar su impotencia y le devuelven una virilidad inusitada; otro es detenido por la brigada antivicio por consumo de drogas. Y, mientras, van acumulando poder y más poder hasta que la bolsa se desploma y se produce un gran Crack. Es un momento de sombría pobreza, de miseria paupérrima que quita luminosidad al espectáculo magnífico. Pero ese ajuste de cuentas del destino dura poco. Nuevos negocios desde la penuria y otra vez la riqueza. Y el público, clamoroso, olvidado en una crisis que amenaza ahogarnos. La fascinante magia del teatro. Sobre todo del teatro Yllana.
Guia del Ocio
Madrid/28 de Mayo 2010
Brokers
Un paseo por la realidad
He intentado escribir esto sin mencionar la palabra factoría, pero no me sale. Yllana gestiona un teatro, el Alfil, con tres obras en cartel (Brokers, Star Trip y 666) y otra anunciada (Zoo). Y tiene cinco producciones más girando por ahí, hasta la China o Cabo Verde. ¿No recuerda irresistiblemente a Ikea o la Disney? El éxito se explica por los mismos motivos: capacidad de gestión, hallazgo de una fórmula adaptada como un guante a las exigencias de un determinado público. Sin olvidar la calidad intrínseca del producto.
Si a uno le gusta Yllana, le gustará Brokers. Llega en el momento justo, ahora que los de a pie buscamos a los responsables del presente desastre, y es catártico ver ridiculizada en el escenario la vida de esos especialistas en especular con dinero ajeno. Pijismo, horterez, pádel, cocaína... y hasta una fulgurante incursión en el género de caída y auge, de añeja tradición (mis coetáneos recordarán a Reginald Perrin).
El uso del artificio escénico es el fuerte de Yllana y la escena del casino es muy hábil: unos simples y reducidos paneles son puerta del local, mostrador del cajero, mesa del croupier, lavabo y todo lo que haga falta. Los intérpretes están todos homologados, pero me gusta especialmente Antonio de la Fuente, a quien el físico acompaña estupendamente en el gag. El técnico de sonido es el quinto protagonista: pocas funciones he visto mejor servidas.
P.J.L. Domínguez
Expansión
Teatro
Catarsis de la crisis en escena
Publicado el 22-05-2010 , por María Martínez García
El público -al que el montaje reserva un papel principal- asiste a través de dinámicos y refrescantes 'sketches' a las contradicciones que el furor consumista y la búsqueda del éxito, la fama y el poder a cualquier precio provocan en cuatro tiburones de los negocios adictos a las marcas, las últimas tecnologías y el culto al cuerpo.
Les 'pone' derrochar el cava -aunque acaben disfrutando de una jarra de cerveza-, acudir exageradamente equipados a jugar al squash -léase tenis, pádel o badmington-, presumir de la factura de sus últimas adquisiciones -¡ay esas zapatillas multiusos! ¡ay esos tirantes imprevisibles!-, derrochar la cocaína o dejarse llevar en el casino. Son, en el lenguaje de Yllana, 'Brokers'.
La penúltima propuesta de esta compañía madrileña, que acaba de aterrizar en su casa, el Alfil, donde permanecerá hasta finales de julio, reúne sobre las tablas a unos inspirados Fidel Fernández, Antonio Pagudo, Antonio de la Fuente y Luis Cao, plenos de ritmo y recursos gestuales tras una gira que les ha llevado por media geografía española y que ha servido para redondear un montaje, cuya dirección artística asume David Ottone, que el pasado febrero se pudo ver en los Teatros del Canal.
Una obra "perfilada", como apunta Joe O'Curneen, fundador de Yllana, que gana en intensidad a medida que avanza y que -sin que decaiga el ritmo ágil que caracteriza a sus producciones- alcanza cotas especialmente sugestivas en el gag del casino, donde dos tablas son el único atrezo que permite recrear algunas de las escenas más hilarantes, buena prueba de la versatilidad de los intérpretes.
Público fiel
'Brokers' incide en la comunión que la compañía, especialmente en el teatro Alfil, mantiene con un público fiel, que a menudo acude a la sala sin conocer la programación, pero muy consciente de lo que se va a encontrar: actores en estado de gracia, humor y sátira. La pieza, que fue concebida hace dos años, recupera estos días plena actualidad al ridiculizar las actitudes y las miserias cotidianas de cuatro tiburones de los negocios.
Lo hace con el encomiable objetivo de distraer, entretener y, sobre todo, divertir. Tres grandes pantallas nos trasladan a los diferentes escenarios -una cancha deportiva, unos baños, una vivienda domotizada hasta la náusea- en los que, sin palabras, Yllana incide en la fórmula que le ha granjeado el reconocimiento de audiencia y crítica: un espectáculo con varios 'cuadros' que, en esta ocasión, apuesta por una temática que, para O'Curneen, ha resultado "todo un filón".
La compañía se vale de personajes vanidosos, sin escrúpulos, que tratan de mantener su posición social cueste lo que cueste y, sobre todo, detentadores de poder, lo que les conduce a la hipocresía. Los 'sketches' avanzan hacia el retrato final de la caída e inmediata resurrección de un ejecutivo quien, hundido como el índice bursátil, emprende su ascenso robando a un mendigo ciego. Una muestra de egoísmo y despreocupación que es, también, santo y seña del presente.
La obra es, en cierto modo, una vuelta a un teatro originario y primitivo, despojado de recursos escénicos complejos -no hay que olvidar que el Alfil programa doble sesión de tarde y de noche de martes a domingo-, pero pleno de oficio actoral y con un lenguaje universal, el del gesto. Una propuesta que facilita la interacción con el público -ojo los de las primeras filas del patio de butacas con el 'refrescante' primer 'cuadro'-, y subraya los aciertos precedentes de la fértil productora, con 17 años ya de andadura profesional y 16 montajes.
Yllana ha convertido el Alfil en un lugar de encuentro social. No en vano, es una de las pocas salas de Madrid con la barra dentro del patio de butacas. Tiene, además, en estos momentos, dos espectáculos en Nueva York dentro del circuito off-Broadway: '666', con elenco norteamericano, y 'PaGAGnini'. Todo un logro para una compañía de la capital.
BROKERS, al más puro estilo Yllana, retrata con su habitual lenguaje el salvaje e irreverente mundo de las altas finanzas. Tras la estela de 666 y Star Trip, se desliza en el universo del lujo y del dinero para mostrarnos su loca y desternillante forma de ver el mundo.
Los protagonistas de BROKERS son cuatro tiburones de los negocios que persiguen el éxito en la era del furor consumista. El lujo, la fama, el poder, el narcisismo y el status son sus tics culturales. Fanáticos de la moda de marca, las últimas tecnologías, la comida sana y el culto al cuerpo, se adentran en un mundo en donde la carrera por el triunfo descubre sus miedos más ocultos provocando ridículas y desternillantes situaciones que harán temblar los cimientos de la sociedad más consumista.
Una cuidada banda sonora y una impecable puesta en escena completan una obra absurda, increíblemente corrupta y viciosa, que desencadenará hilarantes carcajadas incluso en los espectadores más exigentes.